Su mujer se va de la casa enojada y lo deja solo con los hijos, 2 días después ella recibe una carta!

Un padre vuelve a casa muy agotado, después de un día fuerte en el trabajo. Con ganas solo de ver el fútbol sin tener que aguantar chillidos de niños o ponerse a hacer cosas en la casa. Pero ese día su mujer no puede más y se va de la casa. Al quedarse solo con los niños, su mundo se desmorono. Aquí tienes sus palabras:

Mi amor:

Hace dos días tuvimos una fuerte discusión. Yo había llegado agotado del día que tuve tan fuerte en el trabajo. Eran las 8:00 de la noche y lo único que quería era sentarme en el sillón a ver el partido de fútbol.

Al verte te encontré agotada y de malas. Los niños estaban peleando y el bebé llorando mientras tú lo tratabas de dormir.

Yo sólo subí el volumen de la tele.

-No estaría mal que me ayudarás un poco y que te involucrarás más en la crianza de tus hijos -me dijiste con cara de puchero mientras bajabas el volumen de la tele.

Yo enojado te contesté que “yo me pasaba todo el día trabajando para que tú pudieras quedarte a jugar en casa a las muñecas”.

La discusión se hizo larga. Tú llorabas de coraje y de cansancio. yo te dije cosas crueles. Me gritaste que ya no podías más. Te fuiste de la casa llorando y me dejaste solo con los niños.

Yo tuve que darles de cenar a los niños y alistarlos para dormir. Al día siguiente no habías regresado, tuve que pedir el día libre en mi trabajo y quedarme a cuidar a los pequeños.

Viví los berrinches y los llantos.

Viví el estar corriendo sin parar y no tener un momento ni para bañarse.

Viví el tener que preparar la leche, vestir a un niño y limpiar la cocina al mismo tiempo.

Viví el estar encerrado todo el día sin hablar con nadie mayor de diez años.

Viví el no poder comer tranquilo, sentado en una mesa y al mismo tiempo estar persiguiendo a un niño.

Viví el estar tan agotado física y mentalmente que sólo deseaba dormir por 20 horas seguidas pero tener que despertarte a las tres horas de haberme dormido porque el bebé estaba llorando.

Viví dos días y dos noches en tus zapatos y te puedo decir que ahora lo entiendo. Entiendo tu cansancio. Entiendo que ser mamá es una renuncia constante.

Entiendo que es más agotador que 10 horas entre tiburones empresariales y decisiones económicas.

Entiendo la tristeza de que renunciaste a tu profesión y a tu libertad económica por no perderte el estar presente en la crianza de tus hijos.

Entiendo la incertidumbre que sientes de que tu economía ya no depende de ti, sino de tu pareja.

Entiendo los sacrificios de no tener tiempo de salir con tus amigos, hacer ejercicios o dormir toda la noche completa.

Entiendo lo difícil que puede llegar a ser sentirse encerrado cuidando niños y sintiendo que te pierdes de lo que estará pasando en el mundo de afuera.

Hasta entiendo el enojo de que mi mamá critique tu forma de educar a nuestros hijos porque nadie va a saber qué es lo mejor para sus hijos que su propia madre.

Entiendo que al ser mamá llevas la carga más pesada de la sociedad. La que nadie reconoce, ni valora, ni remunera.

Te escribo esta carta no sólo para que regreses por que te extraño, sino porque no quiero que pase otro día más sin que te diga antes de acabar el día:

“Eres muy valiente, lo estás haciendo muy bien y te admiro”.

Esta emotiva carta ha sido compartida en Facebook más de 110.000 veces. Para todas esas mamás que cuidan de nosotros y que hacen tanto aunque a nosotros no nos lo parezca a veces. Para ellas es esta carta. Comparte esta carta con tu mamá y la madre de tus hijos simplemente para recordarle cuanto la valoras y la amas.

One Response

POST REPLY